Desde el campo pedagógico se ha insistido en que las tecnologías de la información y las comunicaciones plantean un paradigma educativo totalmente nuevo. Como ventajas generales de las herramientas asociadas a las TIC en el mundo educativo universitario se han destacado tres: (1) Se facilita la comunicación entre profesores y alumnos, eludiendo los problemas de horarios y distancias. (2) Se facilitan nuevos canales de comunicación entre los estudiantes, según sus intereses e inquietudes, (foros de discusión, listas de distribución, etc.). (3) Y se suministra una cantidad enorme de información, con gran rapidez y con un costo mucho más bajo. Como consecuencia de estos tres factores, las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones posibilitan el diseño y creación de redes educativas telemáticas que generan nuevos escenarios educativos, así como la elaboración de determinados instrumentos electrónicos educativos.
Debido a los recursos técnicos disponibles como Internet y sus principales herramientas permiten pasar, en el mundo universitario, de un esquema despersonalizado y masivo a uno personalizado e individualizado, donde el valor de la participación y el aprendizaje activo se convierten en el eje de una actividad formativa entendida de modo flexible. Así pues, Internet ofrece a los estudiantes y profesores una ocasión excepcional de reformular la definición del aprendizaje y la instrucción, y de encontrar nuevas formas de aplicar, transferir y relacionar conocimientos sobre rasgos hasta ahora cegados por las posibilidades reales de la enseñanza tradicional.
La señalada virtualización en la educación universitaria comprende la representación de procesos y objetos asociados a actividades de enseñanza y aprendizaje, de investigación y gestión, así como objetos cuya manipulación permite al usuario realizar diversas operaciones tales como aprender mediante la interacción con cursos electrónicos, inscribirse en cursos, consultar documentos en una biblioteca electrónica, comunicarse con profesores y estudiantes, etc. Todo ello, mediante el espacio en red que ha creado Internet.
A este conjunto de facetas vinculadas a la docencia se les suma su integración con las tareas de gestión propiamente dichas, así como las de investigación, dando lugar a la creación de un campus virtual que, como un ejemplo llamativo, permite la matrícula a través de Internet, eliminando con ello situaciones tan incómodas como las interminables colas, la espera por años de cupos universitarios y la eliminación de las depravadas roscas universitarias.
De esta manera, parece razonable estimar que el sistema universitario del siglo XXI se articulará de un modo dual buscando, incluso más que el equilibrio, la convergencia entre el modelo presencial y el virtual. En este sentido, la pregunta fundamental es estimar donde se situará el límite de la bimodalidad para las universidades presenciales. Y la respuesta que puede ofrecerse es que este límite estará sujeto a una significativa variación en función de un conjunto amplio de variables, como la evolución del número de futuros estudiantes, la respuesta real de profesores y estudiantes, la capacidad de adaptación técnica del profesorado o las disponibilidades económicas de las universidades para las inversiones.
Lcdo. Carlos Vicente Croes Hernández
Rector para América Latina
UNIVERSITY OF INTERNATIONAL BUSINESS

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